La primera novela de Noemi Risco Mateo, Las lechuzas no son lo que parecen, narra con humor y frescura la búsqueda de destino y libertad femenina. Todo ello con justas y precisas referencias culturales que imprimen un sello muy particular a una lectura muy grata.
© MARINELLA TERZI
«Las casualidades no existen, todo tiene su momento, y cuando llega ese instante, hay que aprovecharlo para evitar el camino de la infelicidad. A veces nos resistimos, nos desviamos, pero, con un poco de suerte, se te vuelve a poner delante la oportunidad y tarde o temprano vas a dar con tu destino, creas o no en él».
Con este párrafo, tan vitalista, arranca Las lechuzas no son lo que parecen, primera novela de la traductora barcelonesa Noemi Risco Mateo. Una verdadera declaración de intenciones. Todo indica que el tema central de la obra está servido: el destino. Sí, el destino, pero para la protagonista-narradora, una mujer próxima a los cuarenta, no se trata de sentarse en una silla a esperarlo, sino de armarse de valor si no nos gusta lo que nos rodea, ir a buscarlo y cogerlo por los cuernos con valentía.

Risco debuta con esa novela rural
Y eso es lo que hace: dejar atrás una vida más o menos asentada, para ir en pos de una felicidad tan solo intuida. El privilegio de trabajar en casa y no necesitar para ello más que un ordenador y una conexión a internet le permite mudarse y empezar de cero. Así, ni corta ni perezosa, aprovecha un momento de crisis de pareja para huir del agobio de la gran ciudad, en principio por unos meses —pero ¿será solo por unos meses?— y refugiarse en un pequeño pueblo de Aragón. Una localidad idílica en los recuerdos de su infancia, pues allí veraneaba de niña en la casa familiar. Claro que de eso han pasado muchos años y las cosas no son casi nunca como uno las recuerda…
A partir de ese arranque —el anuncio de un cambio de vida, que incluye una mudanza, algo que en el fondo de nosotros mismos todos hemos deseado alguna vez—, como en toda buena novela el libro toca otros temas importantes: el pasado, la familia, el aprendizaje de vivir en soledad, la independencia, la libre elección, el respeto a la naturaleza… Y lo hace con un estilo ágil, fresco, que precisamente se detiene, sobre todo, en el nuevo hábitat: plantas, animales, árboles, paisajes, pero también los detalles de la casa familiar o los vecinos. Son descubrimientos que solo se hacen cuando se tiene suficiente tiempo para ello, y una nueva mirada, más serena, más minuciosa.
Ese viraje de rumbo ilusiona a la joven pese a la lógica incertidumbre —y no solo por su trabajo de traductora literaria, desigual, precario—, pero también está imbuido de ciertos prejuicios de «forastera» y de una aureola romántico-bucólica que dejó en su cabeza la serie norteamericana Doctor en Alaska (1990-1995) y que alimentan algunos libros, entre otros Walden, ensayo de Henry David Thoreau que recibe como regalo de una amiga.
Sin embargo, a mí, como lectora, me evoca sobre todo Mi familia y otros animales, y sus dos secuelas, la deliciosa trilogía donde Gerald Durrell narra las anécdotas y tribulaciones de su familia, tan británica, en la isla de Corfú. ¿Por qué esa conexión en mi cerebro si un pequeño pueblo aragonés nada tiene que ver con una isla del Mediterráneo? Hay una clara respuesta: el humor. El humor con el que la narradora se enfrenta a las vicisitudes de su nuevo día a día. Ese punto de vista optimista que le hace poner al mal tiempo buena cara; la ironía que demuestra en sus comentarios, en la originalidad de sus símiles; esa actitud que le permite reírse de sí misma hasta ir haciéndose un hueco en su nuevo entorno.
Las lechuzas no son lo que parecen está llena de referencias culturales. La traductora protagonista vive por y para la cultura y en la cotidianidad de su día a día salen a relucir numerosos libros que le impactaron en su momento y que le vienen a la memoria a raíz de hechos concretos; películas que no puede olvidar, músicas que acompañan sus paseos mañaneros. De hecho, el libro incluye un código QR que permite al lector descargarse esas melodías. Una playlist a la medida, de 95 canciones nada menos.
Hay mucha sensibilidad, humor y verdad en esta historia.
Dice la escritora que Las lechuzas no son lo que parecen es ante todo ficción y que lo que le ocurre al personaje central no es lo que le sucedió a ella cuando cambió de aires y dejó Barcelona por una pequeña localidad de la comarca de Calatayud. Puede ser… probablemente Risco haya tejido una historia nueva con ovillos antiguos, a la manera en que las tejedoras lo hacen con las madejas sobrantes que guardan como tesoros en los armarios de sus casas. Sí, puede que haya mucho inventado en esta ficción —peripecias, personajes incluso—, pero también me atrevería a afirmar que seguro que hay mucho más de Noemi Risco de lo que la propia Noemi Risco cree.
¿Es este un libro para mujeres? Evidentemente, nos hallamos ante el viaje —externo e interno, como todo buen viaje— de una mujer cuya actitud cambia a lo largo de un breve período de tiempo. Una maduración, un crecimiento. En definitiva, la transformación de una joven —pese a sus treinta y muchos años ya— que primeramente se limitaba a dejarse llevar, en mujer adulta capaz y deseosa de tomar las riendas de su vida. En ese sentido es, por tanto, un libro para mujeres. Pero —no me cabe duda— también lo será para muchos hombres. Porque hay mucha sensibilidad, mucho humor y mucha verdad en esta historia.
Las lechuzas no son lo que parecen, Noemí Risco Mateo, Pregunta Ediciones, nov. de 2024, 198 pp, 19 €.
Foto de portada: Xem Photo (unsplash)
LA AUTORA
MARINELLA TERZI (Barcelona, 1958) es licenciada en Ciencias de la Información (rama de Periodismo) por la Universidad Complutense de Madrid. Tras trabajar veintiún años como editora en Ediciones SM, combina la labor de traductora literaria con la creación de novelas para niños y jóvenes. Galardonada en 2005 con el Premio Cervantes Chico de Alcalá de Henares por el conjunto de su obra, quedó finalista en 2016 de los premios Fundación Cuatrogatos y Hache por sus novelas El hijo del pintor y Falsa naturaleza muerta respectivamente. Entre sus más de doscientas traducciones -vertidas del italiano, el alemán y el catalán al castellano- destacan obras de reconocidos autores como Hermann Hesse, Michael Ende, Christine Nöstlinger y Gianni Rodari. Su traducción de Los Intrigo. Un enigma azul zafiro (Pierdomenico Baccalario y Alessandro Gatti) fue incluida en la Lista de Honor del IBBY de 2022. Es socia de ACE.



