Días de abril en el mundo poético de Lin Huiyin

La poesía de Lin Huiyin, figura clave de la literatura china del siglo XX, encuentra en el silencio y la naturaleza una voz propia que se despliega con armonía en esta antología, Eres los días de abril en el mundo, que publica Hiperión.

© JOSÉ ANTONIO SANTANO 

Escribe Antonio Machado en su libro Juan de Mairena: «Sólo en el silencio, que es, como decía mi maestro el aspecto sonoro de la nada, puede el poeta gozar plenamente del gran regalo que le hizo la divinidad, para que fuese cantor, descubridor de un mundo de armonías. Por eso el poeta huye de todo guirigay y aborrece esas máquinas parlantes con que se pretende embargarnos el poco silencio de que aún pudiéramos disponer». Acierta de pleno Machado con esta reflexión que nos lleva, sin duda, al tuétano de lo que ha de ser una verdadera poética, sea cual sea el poeta.

De esa «sonoridad de la nada» nace toda la esencia de la poesía, porque en el silencio, efectivamente, está la clave, sin distinción del lugar del que proceda, tal y como lo hallamos, en el caso que nos ocupa,  al adentrarnos en la visión cosmopoética de la poesía de una mujer e intelectual china como lo es Lin Huiyin (Hangzhou, provincia de Zhejiang, 1904 – Beijing, 1955), tras la publicación por la extraordinaria editorial Hiperión del libro Eres los días de abril en el mundo. Antología poética, con introducción, notas y traducción del profesor de la Universidad de Granada y también poeta Javier Martín Ríos. Huiyin está considerada una de las principales poetas chinas de la primera mitad del siglo XX, además de ser la primera arquitecta en la historia de China, al entender, junto a su marido que había que conservar el patrimonio arquitectónico, participando en el diseño del emblema nacional de la República Popular China y en el Monumento a los Héroes del Pueblo, entre otros trabajos. Como poeta, Lin Huiyin estuvo ligada a la Sociedad de la Luna Nueva, corriente literaria de la nueva poesía china, y entre los que destacaron autores de primera línea como Hu Shi, Wen Yiduo, Xu Zhimo, Zhu Xiang o Bian Zhilin, entre otros.

Publica Hiperión

Lo realmente sorprendente es que hasta treinta años después de la muerte de Lin Huiyin no se recopiló en un libro y por primera vez su poesía, y lo fue en la acreditada Editorial de la Literatura del Pueblo, con el título Antología poética de Lin Huiyin. A partir de este momento la poesía de Huiyin comienza a conocerse y apreciarse, a ser estudiada y ser leída por un amplio público chino. Javier Martín Ríos nos introduce en la vida de la poeta en un recorrido tan interesante como necesario para conocer la intrahistoria de Huiyin y cómo su experiencia vital redunda en un amplio conocimiento no solo de la literatura, sino también de otras disciplinas artísticas. En esta magnífica edición del profesor Martín Ríos hallamos algunas de las características que a su juicio hacen de Lin Huiyin una poeta destacada de la poesía escrita en la segunda mitad del siglo XX.

Con independencia de esa primera influencia de la corriente de la Sociedad de la Luna Nueva, nuestra poeta logra una voz personalísima, con una visión del mundo global y humanista, además de que, como dice el profesor Martín, convergen en Lin Huiyin características a resaltar como: «La utilización de la lengua vulgar o hablada en la creación poética; no descuidar el plano formal del poema, enriquecido con nuevas formas estróficas inspiradas en la poesía occidental; el esteticismo del poema; la importancia del ritmo y la música natural de la versificación; la pureza e independencia de la literatura frente a cualquier imposición política o el diálogo de la tradición poética china con la poesía occidental para la consolidación de una nueva poesía china, etc.».

Sumo a lo dicho hasta ahora el hecho de hallar en la poesía de Lin Huiyin aspectos de extraordinaria vivacidad, que van del mundo interior de la poeta al exterior en forma de experiencia vital que hace que sus versos sean limpios, sujetos al dictado de la naturaleza, del paisaje chino a través del viaje, y, por otra parte, a la continua capacidad de sorprenderse y crear un universo único, en el cual convive –ya se ha dicho– tradición lírica china y modernidad derivada de su influencia de occidente, sin olvidar que nos encontramos así ante una poeta netamente sensorial y de una voz tan melodiosa como lumínica: «Esa noche mi bote se adentró en el corazón del río, / en el límpido cielo se realzaba una miríada de estrellas. / Esa noche tu mano tomó la mía, / la confusa noche estrellada se cerró y se llenó de tristeza. / Cuando esa noche tú y yo decidimos separar nuestro rumbo, / ambos entendimos la verdadera cara de la vida».

Tiene la poesía de Lin Huiyin algo de mistérico y frágil a la vez.

Poesía que sin duda nos devuelve el aroma de la filosofía budista, de ese abismarse en los silencios para alcanzar la sencillez del verso sin perder profundidad: «La luz del día va decayendo con el frío, oblicua y paulatinamente… / tal como / sí se hablara a un invitado. / En la calma del silencio sorbo el té». El viaje que proyecta Lin Huiyin es hacia dentro y una vez observado el alrededor, las cosas, los objetos y la propia vida, como si lo viera todo desde una altísima montaña y no pudiera tocar nada, solo respirar el aire puro, la fragancia de los árboles y el rumor de las nubes sobre el azul del cielo: «Como un largo viaje, siempre a mitad del camino, / la vida es una cadena de pasos, pesados como el barro. / La muerte es el final, / después no hay más trabajo. // Como un arroyo que fluye día y noche, / la vida es un abrir y cerrar de ojos, una continua despedida. / Sólo se muere una vez / y eso es un consuelo». Y consecuencia de lo dicho y derivado de esa observación continua del poeta, Lin no deja de preguntarse, de mirar al fondo para saberse viva: «¿Cuándo, cuándo, de nuevo, el corazón / podrá realmente comprender… / esta distancia del tiempo, la edad de las montañas y los ríos? / La quietud del ayer, las campanadas, / las personas del ayer, / ¡cómo trazarlas con una sombra en el presente!».

Tiene la poesía de Lin Huiyin algo de mistérico y frágil a la vez, como si el mundo fuera a partirse en dos sin saber cómo ni por qué, dando paso a una secuencia de imágenes, y de vida,  que no dejan indiferente al lector: «Digo que eres los días de abril en el mundo, / la risa que ilumina el viento en todas las direcciones, el alma ligera / que danza cambiante en medio de la bella luz primaveral. […] Eres los árboles que, uno a uno, florecen; eres la golondrina / que gorjea entre las vigas; eres el amor, la calidez, / la esperanza, ¡eres los días de abril en el mundo!». Magnífica la poesía de Lin Huiyin, como lo es también la edición del profesor Javier Martín Ríos. Acerquémonos a ella y disfrutemos de la esencialidad de su palabra.

 

Eres los días de abril en el mundo, Lin Huiyin, Ed. de Javier Martín Ríos, Hiperión, 2025, 156 páginas, 15,34 euros.


EL AUTOR

JOSÉ ANTONIO SANTANO (Baena, Córdoba, 1957) cultiva la poesía, la narrativa, el ensayo y la crítica literaria. Entre sus más de veinte libros publicados destacan: Silencio. Poesía 1994–2021; Trasmar; Sepulta plenitud y La luna en el olivar (Cancionero de haikus). Más información, aquí.