Pepo Paz reconstruye la Transición desde sus fisuras con una novela, de ecos autobiográficos, que cuestiona su relato oficial y explora la tensión de unos años que marcaron a toda una generación.
© JUAN ÁNGEL JURISTO
El intervalo de tiempo entre la muerte de dos mujeres, una en el barrio periférico de Hortaleza y otra, ocho años después, en una manifestación ha servido a Pepo Paz (Madrid, 1962), editor del sello Bartleby de poesía y especialista en libros de viajes, para delimitar lo que fue la Transición, sus logros de orden general político y, sobre todo, su leyenda, muy conjetural, sobre la acción en la cotidianeidad de la sociedad española del momento. Así, en Comenzar el olvido, Manu, el protagonista, enlaza la muerte de una mujer aparecida en una tinaja, que sacudió a la sociedad madrileña del momento y que estaba arraigada en nuestro inconsciente colectivo.

Edita Reino de Cordelia
Recordemos que Fernando Fernán Gómez había dirigido una película unos años antes, El extraño viaje, teniendo como referencia el crimen de Mazarrón, donde las tinajas eran el referente que explicaba gran parte del misterio y del ambiente surrealista de la cinta, con la acaecida en Gran Vía en 1976 con Mariluz Nájera, muerta por el impacto de un bote de humo lanzado por la policía en una manifestación. Dos muertes de mujeres que surgen como la grieta que rompe en cierta manera ese consenso que la normalización destacaba a machamartillo mientras las cifras —medio millar de muertos por violencia política— desmentían el asunto.
Y como detonante de los caminos que toma la ficción, la impresión de las lecturas de las memorias de Marisa Bravo, una mujer amiga de María Teresa León y Rafael Alberti, que conforma la última parte de la narración y que logra dar un giro simbólico a lo que podía haberse transformado en una crónica novelada de los años de la Transición, visto desde un paisaje particular, esos páramos a las afueras de las ciudades que son recurso de escritores como Martín-Santos, Francisco Casavella, Manuel Rico o Eloy Tizón y que, en el cine, Pasolini convirtió en un paisaje casi místico donde descubrir los retos a los que tienen que enfrentarse los nuevos pobres, un lugar casi evangélico.
Hay en la novela un proceso muy visible de no olvidar el pasado que a la vez tiende a la objetividad y a la comprensión que rebasa el ámbito puramente sentimental. Así, tal vez se podría comenzar el olvido y el autor, en estas páginas, consigue establecer una serie de correspondencias entre su infancia, por ejemplo, los olores y los años de los que trata la novela: «Ella sigue fiel a aquel perfume con aroma de cerezas de ataño, un aguachirle de mercadillo que a Manu le trae a bocanadas el olor de los domingos y la tierra yerma. Aún se empina para besar la cara del abuelo. La barba blanca de un par de días sin afeitar. Él se agacha menos que de costumbre».
La novela rebasa el ámbito puramente sentimental.
Elementos, correspondencias, que hacen de esta novela una sabia mezcla de modos de narrar: desde el que semeja un relato policial, al de la memoria, al de la crónica casi periodística y todo ello como ese caleidoscopio esencial para reflejar unos años que deben olvidarse sí, como todo en esta vida, pero de manera justa, no al servicio de una buena historia que difumine la verdad, como se dice en El hombre que mató a Liberty Valance. Aquí, la apuesta es la contraria: la buena historia ha pasado a ser parte del imaginario político, mientras la verdad es otra cosa, siempre es otra cosa…
Comenzar el olvido. Pepo Paz Saz, Reino de Cordelia. Madrid, 2026. 269 pp., 22,95 euros.
EL AUTOR

JUAN ÁNGEL JURISTO. Escritor, crítico y periodista, nació en Madrid en 1951. Estudia filología española en la Universidad Complutense. Ha colaborado, entre otros medios, en El País, dirigido la revista literaria El Urogallo y la sección de cultura en El Independiente y El Sol. Ha ejercido de crítico en La Esfera, del diario El Mundo. Más tarde se incorporó a La Razón y actualmente colabora en ABCD las Artes y las Letras. Ha colaborado en las más importantes revistas literarias y culturales españolas. Es autor de los ensayos Para que duela menos (1995) y Ni mirto ni laurel (1998). Es autor de tres novelas: Detrás del sol (2006), El hilo de las marionetas (2008) y Vida fingida (2012).



