Francisco Peña se atreve con la proeza de antologar el amor

Desde los versos clásicos hasta la poesía contemporánea, el amor ha encontrado en la palabra su mejor refugio. Francisco Peña propone un recorrido por esa larga tradición poética en una antología en la que caben más de un centenar de autores.

© JOSÉ ANTONIO SANTANO

 

En declaraciones a Tribuna Salamanca, el profesor de la USAL, traductor y poeta Juan Antonio González Iglesias, Premio Castilla y León de las Letras 2024, afirma: «Nosotros tenemos la perspectiva poética desde el mundo clásico, grecolatino. Horacio, en su Arte poética, relata los beneficios que la poesía ha dado a la humanidad, y entre otras cosas habla de que la poesía terminó con todo un mundo de canibalismo y sangre. La vida social, tal y como la conocemos, es poética, y suprimir la poesía supondría acabar con la empatía, con la ternura, con el amor por la belleza… Sin poesía tendríamos un mundo despiadado e impío». ¿Qué haríamos sin poesía? Es evidente que afirmar esto en una sociedad neta y salvajemente capitalista, a punto de llevarnos al mayor desastre de la historia de la humanidad, podría parecer un disparate, pero no lo es.

Imagen promocional del libro, editado por Diversidad Literaria

Como dice González Iglesias: «Sin poesía tendríamos un mundo despiadado e impío», algo que si miramos a nuestro alrededor podemos advertir que comienza a ser cierto. Sin embargo, siempre hay motivos para la esperanza, para la belleza, para el amor, y así se vislumbra en una reciente publicación del profesor de la Universidad de Alcalá de Henares, Francisco Peña (Segovia, 1952), al invitarnos a leer un interesante volumen que lleva por título El amor en la historia de  la poesía, al cuidado editorial de Diversidad Literaria, con la colaboración del Instituto Universitario de Investigación Miguel de Cervantes.

Configurar una historia de la poesía con el amor como eje central es siempre una proeza.

El amor ha sido siempre y a lo largo de la historia casi un tema obsesivo en la poesía, muy pocos serán los poetas, por no decir ninguno que no haya experimentado su presencia, el fuego de su aliento, su palabra y todos los silencios que lo acompañan, como así nos lo presenta en el prólogo José Manuel Lucía Megías: «Esa poesía que tiene forma de caricia y que transforma la piel del amado en un pentagrama de vocales y de consonantes, de silencios y de gritos ahogados, de gemidos que terminan por pronunciar a un tiempo un mismo nombre».

Francisco Peña nos presenta un trabajo recopilatorio de los poemas dedicados al amor que a través del tiempo han servido de guía y refugio para muchos lectores. Un trabajo de estas características, hay que reconocerlo, reúne cierta complejidad, por muchas razones. Configurar una historia de la poesía desde sus primeros pasos hasta el día de hoy, partiendo del amor como eje central de la misma, es siempre una proeza, al mismo tiempo que un riesgo por entender que la recepción de la misma estará sujeta a la diversidad de los gustos de los lectores, y a más, cuando el total de los poemas son algo más de un centenar.

Peña, en una foto reciente

Toda antología que se precie ha de ser lo más objetiva posible, pero hay que entender que esta cuestión es de difícil cumplimiento, por cuanto cada antólogo asume sus propios criterios de selección. En el caso que nos ocupa y como se indica en la introducción del propio autor, «un criterio “objetivo” es el de ser ganadores del Premio Cervantes o del Nacional de Poesía. Solo hemos hecho un par de excepciones que nos parecían obligadas», leemos. Dicho criterio excluye a un buen número de poetas de una calidad excepcional a pesar de no haber conseguido ninguno de los dos premios señalados, incluso algunas notables ausencias habiendo obtenido alguno de los dos premios, como sucede con el Nacional de Poesía, que deja fuera estéticas diferentes, pero de una excepcional calidad poética.

Ciertamente, y dicho lo dicho, desde el respeto y la admiración por el profesor Peña, autor de esta compilación de poesía amorosa, el elemento subjetivo siempre está presente en quienes deciden, como es el caso, mostrar una buena parte de la historia de la literatura, desde una opción tan personal como legítima. Mi observación es solo una observación que no quita interés o mérito al trabajo realizado con el esfuerzo y la perseverancia que un proyecto de esta clase requiere.

Más de un centenar de autores están presentes en El amor en la historia de la poesía, un volumen que acercará al lector a este amplio recorrido por la poesía amorosa, que recoge la mayor parte de las tendencias, movimientos estéticos y generaciones. Por ello, hay que reconocer que el trabajo realizado ha merecido la pena y que su valoración, en mayor o menor medida, toca ahora al lector. Expresa Francisco Peña en el último párrafo de la introducción un deseo: «Lo único que queremos es que los lectores disfruten con estos versos tanto como lo hemos hecho nosotros. En todo caso, como dice Cervantes en El Quijote: «Nunca fue desdichado amor que fue conocido». ¡Ojalá se cumpla su deseo! ¡Ojalá que este libro reporte a los lectores el conocimiento y la emoción, el amor, por y para siempre!

 

El amor en la historia de la poesía, Francisco Peña, Diversidad Literaria (2026)


EL AUTOR

JOSÉ ANTONIO SANTANO (Baena, Córdoba, 1957) cultiva la poesía, la narrativa, el ensayo y la crítica literaria. Entre sus más de veinte libros publicados destacan: Silencio. Poesía 1994–2021; Trasmar; Sepulta plenitud y La luna en el olivar (Cancionero de haikus). Más información, aquí.