Antonio Daganzo (Madrid, 1976) reúne en Leila Sebastián relatos y una novela corta atravesados por la metaficción, el desengaño y la figura femenina. Una elegante propuesta narrativa de gran ambición literaria.
© CHARO BERNAL
He de reconocer que siempre he admirado la obra de Antonio Daganzo; sobre todo, la versatilidad de este gran poeta, que se desliza con la misma maestría, inteligencia e ingenio por la pista de cualquier género. Con la lectura de este volumen de narrativa breve, que recién abre los ojos, me confieso gratamente sorprendida por el acierto del autor al cohesionar relatos que respiraban huérfanos, en diferentes revistas y publicaciones, con algunos otros inéditos y la novela corta Es un fracaso el mundo (2022), publicada en Buenos Aires, Argentina. Todo conformando una estructura circular armónica con una brillante disposición de relatos bajo el rotundo título de Leila Sebastián, cuyo hilo conductor va dejando un rastro de perfume femenino que se va disipando hasta terminar desapareciendo bajo la sombra de un ciprés, dejando, no obstante, la última voz depositada en la figura femenina más palpitante y creativa, tanto como el hecho de la escritura, tema recurrente y que fluye en paralelo al perfume femenino a lo largo de todo el libro: los planteamientos del escritor con sus inquietudes, zozobras, desvelos y, también en este territorio –como en cualquier ámbito de la vida y de la ficción-, la frustración de la expectativa no resuelta, tal como el relato de título «La idea» viene a poner de manifiesto.

Edita Ondina
Las relaciones humanas con sus conflictos, la pérdida de la inocencia, las aristas de la amistad y el amor, el desengaño, el asombro y la cobardía son algunos de los temas que respiran por Leila Sebastián, con un tono que va serpenteando desde lo dramático o lo misterioso, con tintes mágicos o simbólicos, como en el caso del relato «La ciudad de Laura», hasta los instantes de felicidad volátil o cómicos, con esa fina ironía de la que hace gala Antonio Daganzo, sobre todo al alcanzar las últimas páginas de la nouvelle, que algodona ese ambiente general de constante amenaza del desengaño y de la insatisfacción que exhala el trasfondo de todo el libro. O los finales redondos, satisfactoriamente dirimidos, como en «La sombra del poema».
Es a partir de este relato donde el autor comienza a derribar la cuarta pared, reconociendo en sus letras su propia existencia e incluyéndose como personaje hasta el final del libro, utilizando las técnicas de la autoficción y la metaficción, difuminando esa línea imaginaria entre lo real y lo ficticio, entre escritor y lector, creando un puente de complicidad que nos acerca su figura y que facilita que circule el humor entre ambos e incluso un profundo efecto psicológico. En el octavo relato, «Viaje secreto», Daganzo riza el rizo de la técnica y es, sobre la base de un capítulo de su primera novela, Carrión, Premio de Narrativa Miguel Delibes (2018), desde donde arrancan las palabras para construir un sólido relato, dando las suficientes pistas con el fin de que el lector, sin necesidad de haberse adentrado en el libro previo, pueda descubrir una bellísima historia –lo que, en cualquier caso, sirve de pretexto para aquellos lectores curiosos que deseen buscar la novela y leerla-.
Cierra esta serie de relatos la ya citada novela corta Es un fracaso el mundo, nouvelle a tres voces y más, con una estructura teatral donde el autor no nos permite un respiro habida cuenta de su cadencia narrativa acertada y constante. La propuesta, muy original gracias a los recursos de la analepsis y la elipsis, deja, a través de un relato desarrollado por las distintas voces narrativas que aparecen –en muchas ocasiones bajo la batuta del sorprendente maestro concertador, que a veces invita y otras censura, siempre con una aguda ironía que deconstruye giros melodramáticos, dando lugar a una obra delirante-, que esas voces vayan perfilando la historia por medio de minuciosos retratos sicológicos de los personajes; retratos que el autor va dibujando con un característico estilo preciso y exquisitamente cuidado, capaz de crear una hermosa atmósfera que subyuga al lector hasta las profundidades abisales de cada historia, dejándole siempre la puerta medio abierta para que ejerza un papel activo y termine de completar esos espacios que el escritor nos regala.
Leila Sebastián funciona como un asombroso espejo circular de la realidad.
Este volumen de sugerente título evoca, de manera constante, la figura femenina o lo femenino, la capacidad de crear, y es de agradecer que el autor haya relegado el tópico literario del eterno femenino para ofrecernos, con visión contemporánea, unos personajes que se alejan de aquel arcaico ideal. En Leila Sebastián nos encontramos con mujeres con un papel preponderante, genuinas, inteligentes, sagaces, fuertes, mostrando también sus sombras y perfiles más perversos; mujeres que se rebelan y castigan la cobardía y la fragilidad de determinados hombres; mujeres reales, aunque a veces el autor se tome ciertas licencias fantásticas o misteriosas.
En ocasiones hemos sentido que el mundo es un fracaso, como concluye esta obra; no obstante, en el entramado de ramas y hojas que se elevan sobre nuestra cotidianeidad, se filtran hebras de luz, y son esos destellos volátiles los que alumbran las sombras que nos producen las insatisfacciones y sinsabores de la vida.
Sí, Leila Sebastián es una obra de ficción, pero es un asombroso espejo circular de la realidad. Dijo el escritor estadounidense John Cheever que «la ficción es el triunfo del arte sobre el caos», y estoy muy segura de que Leila Sebastián es una prueba de ese triunfo.
Leila Sebastián (Páginas de narrativa breve), Antonio Daganzo, Ondina Ediciones, Madrid, 2026, 192 páginas, 16,35 euros.
LA AUTORA
CHARO BERNAL (Puertollano, 1965) es autora de los poemarios Pisando de puntillas (2016), Desde mi reflejo (2017), Hilos de agua (2019), Un silencio malva (B.A.M., Diputación Provincial de Ciudad Real, 2022) y Calle Real 48 (Editorial Mahalta, 2024; obra que figuró entre las seleccionadas para la primera edición de los Premios de la Crítica de Poesía de Castilla La Mancha). También es autora de la novela Entre Celeste y Violeta (2016).
Organiza y participa en numerosos recitales y encuentros de poesía por toda la geografía española, y colabora con poetas de España, México, Perú, Argentina, Colombia, Chile, Uruguay o la India.
En 2021, obtuvo eI Premio Internacional de Poesía Carlos Murciano, por el poema titulado «Regresar al pueblo».



