Es un buen momento para el teatro

El pasado 31 de marzo se celebró, en la BNE, el coloquio ‘La vida difícil del libro teatral: su existencia fuera de los escenarios’, una charla en torno a la literatura dramática que sorprendió a los asistentes con un relato menos apocalíptico de lo habitual.
© REDACCIÓN ACE

Lunes del ciclo ‘Escribir y sus circunstancias’ que, en su segunda edición, sigue concitando el interés de amantes de la literatura en sus diversas manifestaciones. Como la del libro teatral, un tipo de texto a priori al servicio de la representación teatral pero que, como se vio, también tiene valor en sí mismo. Y una salud menos quebradiza de lo que se le presupone, como apuntó la editora de Antígona, Concha Piña, que aseguró que vendían mucho fuera de España. «Cuando te piden textos desde otros países, les da igual si el texto funcionó bien en teatros o no. Les interesa esos libros porque les conmueve la historia que cuenten, lo puramente literario. Y eso hace que la obra funcione editorialmente», señaló Piña, que habló en nombre de Antígona, una editorial especializada en texto teatral contemporáneo, crítica teatral y filosofía, fundada en 2006. «Cada año vendemos más libros. Cada vez hay interés mayor, se lee más», celebró.

Aunque más allá de esos balances halagüeños, de esa sostenibilidad editorial (esos casi veinte años de vida editorial lo demuestran), se sobrepone un amor al género, un afán reivindicativo por preservar esa cultura. «Publicar teatro es casi una cuestión política. Reivindicar ese hueco que tiene que tener y profesionalizar la labor del escritor. Es patrimonio», defendió Concha Piña. En el otro extremo del estrado, Alberto Conejero, dramaturgo autor de obras como La extraña muerte de una cupletista contada por su perro o En mitad de tanto fuego, asentía. «Peleo por la dignidad del libro teatral. Tenemos que dar la batalla. Que estén en las librerías, con su sección de teatro», enfatizó Conejero.

Fueron los primeros en romper el hielo en la charla de ‘La vida difícil del libro teatral: su existencia fuera de los escenarios’, que contó también con la presencia de José Luis González Subías y Ángela Monleón, productora y guionista, en el papel de moderadora. Así, Subías, catedrático de Lengua y Literatura, escritor e investigador y titulado en Arte Dramático por la RESAD, recordó que literatura y teatro van de la mano, no se entienden el uno sin el otro, y citó a maestros de la literatura que también lo fueron del teatro, desde los clásicos griegos (Sófocles, Eurípides, Esquilo) a Cervantes, Molière, Pirandello, Jacinto Benavente, Echegaray y otros premios Nobel más recientes, con gran implicación en el teatro, como Harold Pinter y Jon Fosse

Alberto Conejero, Ángela Monleón, José Luis López Subías, Concha Piña, en un momento del coloquio celebrado en la BNE.

 

Estrenar o no estrenar 

Otro de los grandes escritores que cultivaban también el género del teatro que se citó fue Valle-Inclán, pero también por la curiosidad de que, a partir de un momento dado, escribía teatro sin intención de llevarlo a escena. Para Ángela Monleón, esta renuncia simboliza el hecho de que se pueda escribir sin esa motivación de representar la obra, como quien escribe poemas sin pensar en un recital, valga la comparación. Es decir, el libro teatral como un libro con valor per se, al margen de su puesta o no en escena.

Literatura y escena. Una historia del teatro español (SIN COLECCION)

Obra de referencia de JL González Subías

Para Conejero, en cambio, se escribe con «anhelo de estrenar», y habló de literatura como «confianza en el futuro». Aunque Concha Piña, la editora de Antígona, puso también el acento en el presente. «Se están generando nuevas comunidades de lectores de teatro. Profesores que son amantes de teatro y son prescriptores de teatro que crean un nuevo presente del teatro…. También hay que escribir para la gente de hoy. Peleemos también porque el libro de teatro tenga recorrido para los adolescentes», animó.

 

Teatro como lectura compartida

«Estamos viviendo un buen momento para el teatro, un momento maravilloso», enfatizó José Luis González Subías. Sin triunfalismo, pero con convencimiento, también con la autoridad que le da su trabajo de investigador, sobre todo del XIX, el gran siglo del teatro, tanto es así que era habitual que los aficionados de la época compraran las versiones impresas de las obras de teatro que veían representadas. Así, González Subías contó que lleva unos veinte años escribiendo un catálogo de esas obras impresas en España entre los años 1808 y 1868: hasta la fecha ha registrado más de 13.000 obras.

Y así como en tiempos de Zorrilla la gran distracción era el teatro, en 2025 las artes escénicas rivalizan con todo tipo de ofertas culturales. Aun así, siguen atesorando fortalezas difíciles de batir. Porque así como el libro en papel es un «invento definitivo», como señaló Alberto Conejero, el teatro ofrece una «lectura compartida» que permite generar dinámicas de grupo muy participativas en colegios e institutos, algo que valoró especialmente Concha Piña.

Y el hecho de que, con una extensión menor que la mayoría de las novelas, y con más diálogos que largas descripciones, puede ser una lectura más accesible y puerta de entrada hacia todo tipo de géneros literarios.

 

El reto de la IA

Como en todos los coloquios de ‘Escribir y sus circunstancias’, no faltó la parte dedicada a la Inteligencia Artificial y sus posibles amenazas a los derechos de los creadores, en este caso dramaturgos y dramaturgas. Pero antes de hablar de esos riesgos, Alberto Conejero quiso destacar el buen trabajo que hacen las comunidades digitales para armar «comunidad lectora». Así Goodreads o Lecturalia ofrecen secciones específicas sobre teatro, con comentarios de lectores ayudan a orientarse para leer teatro pero también para buscar obras que llevar a escena, ya sea a nivel aficionado como profesional.

El propio Conejero, ya en harina sobre Inteligencia Artificial, se mostró firme en cuestiones de legislación y exigió que si plataformas como ChatGPT, Gemini, Grok etc., ofrecen textos con autoría a sus usuarios, deben pagar a los autores. Concha Piña comentó que se está avanzando en materia de copyright en las IAs generativas, aunque es un territorio legal todavía por construir.

Desde un ángulo más genérico y humanista, José Luis González Subías reconoció su preocupación a que la máquina devorara, por así decir, a su creador. «Me preocupa que exista una inteligencia no humana que pueda ser un poco mas inteligente que los humanos… Me da algo de miedo no tener ese control».

Preocupaciones tecnológicas al margen, el coloquio concluyó con una idea consensuada por todos: la importancia la Asociación de Autores de Teatro (ATT), y el gran trabajo que hacen desde el ámbito cultural, educativo y profesional.

 

Foto de familia con el presidente de ACE, Manuel Rico, y ponentes y organizadores del acto en la Biblioteca Nacional.

 

Puedes ver el contenido del coloquio, íntegro, en este enlace.