Gramática locura propone una poesía transgresora y experimental, de alto voltaje, donde Ada Salas explora los límites del lenguaje. Todo ello sin renunciar a un abordaje intimista y emocional. Un cóctel acertado que ha logrado agotar todos los ejemplares de la primera edición.
© MARGA MAYORDOMO
Y así entre aires mallarmeanos, vanguardistas, y postmodernos, nos adentramos en Gramática locura, el reciente poemario de Ada Salas (Cáceres, 1965). La poética de Salas ha sido habitualmente incardinada en la «Poesía del silencio». Sin embargo, considerando la complejidad de su voz, sería osado tratar de clasificar lo inclasificable, máxime cuando se observa el libro en cuestión, el cual supone un giro en su poética precedente.
Y aquí comienza el Kalahari. Así pues, marchamos en peregrinaje por el flujo de la mente, aventando el miedo, la muerte y la angustia de la autora, junto a la imposibilidad de un lenguaje incapaz de hacerse cargo del sufrimiento extremo. “De lo que no se puede hablar, hay que guardar silencio”, dice Wittgenstein.
«y no puedes /
hablar pero dices /
mamá y lo dices /
tres veces… //
Yo te digo /
mamámiramestoyaquí pero nada /
nos sirve y mi abuela no viene y mi madre /
no está…

Edita Pre-Textos
Y la gramática y sus sesgos inmiscuyéndose por todos lados:
«Mi madre es un sufijo /
tendido en un camastro /
Sí, también inmiscuyéndose en la muerte, la cual, desde la incertidumbre o desde su realidad insoslayable, marca honda y largamente la letra.
al lado de mi madre se muere un esqueleto /
pero no /
aquí lo adversativo cállate /
de una vez / maldita /
conjunción /
adversativa
Pero no es solo la gramática aludida en el título: es la escritura, su forma, su voz, su estilo… lo que se constituye en coprotagonista del texto.
La poesía es lo libre hacemos /
ese trato. Y aquí vienen /
los peros quién dijo /
las palabras son luz y la luz /
no obedece las palabras /
… Describir. Explicar. Pero ahora ay amiga /
apriétate los machos
Por otro lado, no sería justo obviar otros poemas de tipo existencial: (…la muerte // entrar no la vemos / salir no la vemos / entrar nada salvo / la angustia.). O sobre la infancia (ayer brillaba Gredos. Me dolía / … y pensé / la belleza. Detrás / del escenario / se escondía la infancia / -infancia esa palabra es siempre / de los otros-). La naturaleza animal (…Huesecillos y plumas / y dientes. La carne / ya se fue se excreta lo que sobra. // termina // no puedo / respirar). La mitología (Estelas. / “La que no supo amarte / te amó” / -no se puede / leer pero leo tu nombre / o el mío). O la metapoesía misma (frases hechas no quieres / pues te vas a tener que aguantar / me sale pues te jodes eso sí / se va acercando un poco / bendición).
Ada Salas apuesta por hollar caminos poco transitados.
Respecto al aspecto formal, el libro se organiza en 47 poemas (sin título) en un continuum sin apartados ni secciones, donde el tema de la madre y la muerte los mantiene hilados, exceptuando los citados (infancia, mitología, metapoesía, etc.), en los que sobrevuela un rastro que los mantiene en la atmósfera común. Son versos de gran condensación que inician in medias res, con puntuación no convencional, espacios en blanco y entrecortados por pausas versales, cesuras y encabalgamientos abruptos que cortan el ritmo y el sentido. La sintaxis aparece rota, sin fluidez y sin lógica. Todo ello da cuenta del fluir del pensamiento —como a saltos—, así como del estado de ansiedad e incluso de locura del sujeto lírico.
«No quiero que respires no lo dejes //
tengo frío tú tienes calor /
tu bizcocho /
de nata /
cada día otro cuerpo /
al menos esta paz aunque luego ya todo».
Ada Salas, filóloga y poeta
En cuanto a los recursos literarios, así como expresivos y gramaticales varios, el abanico es amplio en un libro escrito en primera persona, aunque no escasean otros pronombres: (Digo tú porque en tú / podemos escupir…). Igualmente, hay numerosos posesivos que, junto a los diminutivos, acentúan la emotividad e incluso lo confesional: (Mi cerebro / con todos cada uno los minutos de tu boca boquita no poderla / cerrar), y también repeticiones: (…a lo mejor ve manchas. Una mancha // mojándose seis veces tu cuerpito). Por otro lado, entre las figuras destaca la elipsis, en la que se omiten interconectores, verbos o sujetos, aportando ligereza y expresividad: (en lo abstracto me dejo / la lengua ábrete /corazón). También metáforas puras (un hijo es una mancha), extrañamientos, imágenes, lenguas foráneas e intertextualidad, aludiendo a personajes o mitos (Ese torso / de Zeus el tiempo) o incluyendo estribillos (aserrín / aserrán / pasillito de sanjuán), y asimismo numerosos personajes. Finalmente, destacar el coloquialismo que, en la senda de T. S. Eliot, Pound o William Carlos Williams (partidarios de aproximar la poesía al habla de la calle), aporta cercanía y espontaneidad a la escritura: (… con esa cesta qué esperas /cosechar // estoy / hasta el culo de muerte).
Respecto del tono y temperatura de la lengua, destaca el sesgo intimista y emocional, alejado toda solemnidad, donde predomina un léxico cortante y angustiado. Es un vocabulario áspero y, a la vez tierno que produce una constante tensión. Al lado de los diminutivos afectuosos (… ese piecito // … se parece a un esófago), aparece un lenguaje descarnado, marcado de efectismo en ocasiones (… Abrazarte // yo creo / que voy / a romperte pon mucho / cuidado los bracitos / saliendo / las manitas / dobladas / las muñecas / quebradas) y, en otras, de altísima temperatura, con expresiones de resonancias bukowskianas: (… que se calle esa tráquea / que se jodan el Bosco y toda su caterva / si mi madre / me oyera…), (… Compasión y una mierda fuck you j’en ai marre). En cualquier caso, la intensidad, habla del sentir enajenado de un sujeto poético que no encuentra correlación entre la vida y el sentido.
Este libro supone un giro en su poética precedente.
En conclusión, en Gramática locura nos hallamos ante una poética transgresora, desmitificadora y rayando a veces en la provocación. No es una escritura al uso; es una poesía de alto voltaje y experimentación, donde la autora hace una apuesta de riesgo al adentrarse por territorios poéticos aún poco transitados. Este es el caso del devenir del pensamiento, donde la voz dialoga consigo misma desde momentos de contención hasta momentos de descontrol extremo, en los que hasta el propio idioma se hace insuficiente para expresarse. En definitiva, es de admirar el coraje de Ada Salas para enfrentarse, con frescura y dominio del lenguaje, a nuevos desafíos en este caminar de la lírica tan accidentado y turbulento de nuestros días.
«Y ahora, venga, Homero, atrévete con esto».
Gramática locura, Ada Salas, Ed. Pre-Textos, Valencia, 2026, 76 pp., 15 euros (sin existencias ahora mismo).
LA AUTORA
MARGA MAYORDOMO (Madrid, 1951). Poeta y escritora, licenciada en Antropología Americana. Pertenece a la asociación Genialogías y al proyecto Nosotras, Mujeres y poetas. Premios recibidos: Joaquín Benito de Lucas, 2013, dos premios Zenda de Instagram (2020 y 2021), y Enrique Pleguezuelo de Córdoba, 2022. Poemas: En varias antologías, así como en diversas revistas literarias. Colaboraciones: Estudios y artículos sobre Emily Dickinson (revista Almiar), «Adrienne Rich» (Vallejo & Co.), y Ezra Pound (Tam-Tam Press). Reseñas a libros de Ocean Vuong (Margen Cero), Marina Tapia (Revista Almiar), Julieta Valero (Mis Repoelas), y de Rafael Escobar (Almiar, Margen Cero). Poemarios: Dedos de Martini-Dry (Premio Joaquín Benito de Lucas, 2013), Pájaros tattoo (Cuadernos del Laberinto, 2018), Yukón (Mahalta Ed., 2022), y Meridiano de Greenwich (Huerga & Fierro, 2026).



