2666 motivos para leer a Bolaño – I

La autora aborda una lectua integral de 2666, la novela más ambiciosa de Roberto Bolaño recorriendo cada uno de sus capítulos y acercándonos algunas claves de sus personajes más relevantes. Se trata de un breve ensayo que publicamos en la sección A fondo y que constará de dos entregas. En la primera, Eva Losada Casanova aborda una visión de conjunto del libro y su primera parte. 
© EVA LOSADA CASANOVA

Una de mis extrañas aficiones es leer biografías o entrevistas con escritores, hurgar en su pasado, su infancia, saber cómo y dónde crecieron, qué leyeron, quién alimentó su curiosidad por la literatura, si crecieron entre libros o entre ovejas, si estudiaron esto o lo otro; porque ahí, creo yo, está siempre el material narrativo que años después nos brindan, ¡«la infancia corrompida»!, y porque tras sumergirme en su literatura y sentir un gran placer estético, tengo que hurgar, meter las narices en su genio. Si hay un escritor cuyo espíritu contemplo con afecto y un profundo respeto, ese es el de Roberto Bolaño, porque su valentía y desparpajo escasean hoy en día. Bolaño apostó por esa literatura que yo llamo «literatura hacia delante», esa que no tiene espejos retrovisores, que camina con piernas propias, que no necesita de aduladores, de cortesanos, de parcelas ya abonadas, ni necesita de apellidos conocidos, ni de circos, focos o carpas, ni tampoco de apoyos más allá que aquel de los antebrazos a la hora de teclear.

Primera edición

Escribo estas líneas mientras que, en México y en el mundo entero, siguen muriendo cientos de mujeres al año a manos de hombres. Las violan, acuchillan, descuartizan, o les pegan un tiro en la nuca, la semana pasada, sin ir más lejos, nos enteramos de que acababa de morir en México una estudiante española a cuchilladas.

Leer 2666 es una apuesta por la nueva literatura del siglo XXI, pero al mismo tiempo es un viaje por los túneles narrativos de la mejor literatura del siglo XX, porque las grandes obras dialogan unas con otras, a veces se susurran, en otras ocasiones se gritan. No cabe duda de que detrás de 2666 hay un grandísimo lector que bebe de los manantiales más exquisitos, pero también de los charcos más sucios. Quizá, en esta mezcla de sordidez, repetición, ritmo, belleza y elegancia, radique el corazón de esta descomunal novela del escritor chileno Roberto Bolaño. Son 1200 páginas de un todo fragmentado, de tuberías que se cruzan, vasos comunicantes, cajas chinas, niveles narrativos que se levantan como un edificio sólido, casi infinito, agotador a veces, pero que te lleva a la deriva, a la más placentera, cuando ese todo se arma de sentido, y lejos de tener un cierre o un final, el lector siente que no lo necesita porque él solo se basta para continuar la trama, aunque desde mi más sincera y humilde opinión a 2666 le faltaron algunos meses de trabajo, le faltan soldaduras que estoy segura que él preparó, pero que no terminó de ejecutar.

Al igual que hicieron Faulkner, Onetti, Marquez, Unamuno, y tantos otros, Bolaño sitúa el corazón de la trama de esta novela en Santa Teresa, un lugar ficticio inspirado en la región de Ciudad Juarez, en el desierto de Sonora, en la misma frontera con Arizona y Nuevo México. Ya lo hizo en muchas ocasiones, sobre todo en dos de sus novelas anteriores: Los detectives salvajes y Amuleto, ambas merecen su propio artículo, sin duda. El México de 2666 se te incrusta en la piel como el tatuaje de una serpiente mortal, te agita y sacude. 2666 son cinco sonidos distintos, algunos muy diferentes entre sí, otros comparten una melodía, pero la forma y el fondo en la que estas cinco partes están escritas no obedece a un todo compacto, cada una persigue un objetivo, una manera de comunicar, de hacer sentir al lector. Crónica, fluir de conciencia, novela negra, novela clásica, sátira, expresionismo, experimentación, en fin, aquí el lector va a encontrar una gran y brillante inacabada sinfonía.

Desde 2016, en Alfaguara

 Los recursos narrativos son muchos. Cartas, diálogos indirectos, recortes de prensa, sueños, fluir de conciencia, informes policiales, manuscritos perdidos, etc. El tiempo es absolutamente fragmentado, un trasloco en toda regla. Bolaño va y viene por la historia de manera vertical y horizontal, y la frecuencia narrativa es múltiple, hay muchos sucesos que se repiten en distintos lugares, desde varias perspectivas. Existen más de un centenar de personajes de los cuales, unos cincuenta aproximadamente, juegan un papel importante en la novela, protagonizan alguna escena ya sea como personajes construidos o bien con entidad inicial propia. Y de esos cincuenta personajes, una docena son decisivos para armar la trama, o lo que se entiende por trama. Por lo tanto, 2666 es una fascinante novela coral, de múltiples voces, subtramas, perspectivas, niveles narrativos, espaciales y temporales.

Es un artefacto voluminoso, profundo, y complejo, pero la prosa inmaculada, trasparente, limpia y pulida, con un ritmo glorioso, hacen que la lectura sea fácil, sobre todo, en la última parte del libro. Hay momentos que te llevan a los magníficos juegos biográficos de Marcel Schwob en su Vidas imaginarias, o a las cajas chinas que maneja tan bien George Perec en La vida Instrucciones de uso. En ocasiones asoma la escritura de Thomas Mann, su delicadeza a la hora de poner a caminar a sus personajes, o las postales y el ir y venir de los testimonios de los personajes que construye Dos Passos en Manhattan Transfer. Cuando abres las páginas de 2666 y las cinco novelas que contiene, asoma la mejor poesía y literatura de los siglos XIX y XX como un bello tornado.

¿Y EL TÍTULO 2666?

 No son el número de crímenes de mujeres durante esos años, como pensamos cuando comenzamos a adentrarnos en la tercera parte de la  novela, no, pero podría serlo. En realidad, Roberto Bolaño encuentra el título en las entrañas de su propia obra cuando Auxilio, el afamado personaje femenino de su novela Amuleto, dice lo siguiente: «… un cementerio de 2666, un cementerio olvidado debajo de un párpado muerto o nonato». Un cementerio, eso es exactamente Santa Teresa, una ciudad con varias capas de muertas que alimentan la tierra que llora. Así que, sí, al final, existe ese puente entre las palabras de Auxilio frente al cementerio y el grito desgarrador de los miles de mujeres muertas.

PRIMERA PARTE. LA PARTE DE LOS CRÍTICOS

Esta historia es la relación entre cuatro críticos literarios profesionales y estudiosos del escritor alemán desaparecido Archimboldi. Es una narración con distintas velocidades, en ocasiones encalla, aparecen largas pausas narrativas utilizando el recurso de la carta, otras la acción se acelera; quizá lo más interesante de la primera parte es el misterio que nace con la desaparición de este escritor de dudoso origen italiano, candidato al premio Nobel que se ha convertido en un autor de culto. Tenemos un lenguaje directo, una puntuación que lo dota a la narración de gran velocidad, muchísimo diálogo, diferentes tipos de diálogo: directo, indirecto, inclusivo…, y 4 protagonistas: Pelletier, Espinoza, Norton y Morini. Tres hombres y una mujer. A todos les une la crítica literaria, el mundo de los congresos, que Bolaño ridiculiza hasta arrancar unas cuantas carcajadas al lector, la soledad, el sexo y la curiosidad de los unos por los otros. Se desean, se engañan, se desconciertan entre ellos, se lían, mezclan y vemos el vacío oculto de sus vidas… Cada uno vive con sus inseguridades, deseos y depresiones. También se traicionan. La historia se sostiene con encuentros, conversaciones e idas y venidas por diferentes congresos dedicados a Archimboldi.

En la novela, encontramos innumerables y deliciosas cajitas chinas.

Algunos de los personajes secundarios, casi accidentales, aparecerán en otros capítulos, incluso los protagonizarán, como es el caso del profesor universitario Amalfitano o el editor Bubis. Se trata con ironía y cierto sarcasmo el culto al escritor, o la vanidad que impregna los círculos literarios, etc. Pero Bolaño se divierte despellejando el circo crítico que existe en torno a los escritores, si levantara la cabeza no se creería lo que hoy sucede. Los escenarios son actuales, Madrid, Barcelona, Londres o Roma y, finalmente la ciudad de Santa Teresa en México que servirá de elemento de anclaje para el resto de la novela. Este es el único elemento de anclaje, no hay otro, ni siquiera Archimboldi.

En esta primera parte, como en el resto de la novela, encontramos innumerables cajitas chinas deliciosas, historietas cargadas de humor que aportan un aire fresco y ameno a las idas y venidas de estos cuatro críticos. Mi favorita es la del estudioso alemán que escribe sobre el Marqués de Sade, es un dardo envenenado a la falsa erudición, o aquella historia del pintor manco y su desconcertante arte pictórico, pero tengo que confesar que la verdadera sonrisa se me formaba cuando Bolaño dispara al mundo editorial: «Alejarse del poder nunca es bueno, eso lo había descubierto muy temprano, antes de acceder al poder real, cuando dirigía la editorial que intentó publicar a Archimboldi». En este mundo de críticos literarios, jóvenes escritores vanidosos y editores tendenciosos, aparecen muchas referencias a escritores, sus vidas y sueños, como el caso de la tumba de Stevenson y el malogrado viaje de Marcel Scwob. Nos tropezamos con los Panero, con Javier Marías, y encontramos referencias sobre Kafka, Handke, Bernhard, Voltaire, que introduce un «triste» profesor universitario que será el protagonista de la segunda parte de 2666.

(Continuará en Parte II)


LA AUTORA

Eva Losada Casanova (Madrid, 1967). Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Complutense de Madrid. MBA en Marketing y Comunicación. Entre 1990 y 2003 vivió en Madrid, Londres, Roma, Milán y Lisboa, donde trabajó en diferentes empresas del sector servicios. Imparte clases de creación literaria en centros culturales y bibliotecas. Dirige el espacio creativo La plaza de Poe, que fundó en 2015. Su primera novela, En el lado sombrío del jardín (Funambulista, 2014), fue 4.ª finalista en el LIX Premio Planeta de novela y Premio Círculo de Lectores 2010. Su segunda novela, El sol de las contradicciones (Alianza editorial, 2017), ganó el XVIII Premio Unicaja de novela Fernando Quiñones. Su tercera novela es Moriré antes que las flores (Funambulista, 2021) y su cuarta novela es Las voces del jilguero (Funambulista, 2025). En 2022 publica el libro de relatos El último cuento triste (Huso).

En 2004 quedó finalista en los Premios Constanti de relato. En 2015 publica como coautora el libro Sin claquetas. Cuarenta historias de cine. Desde 2004, ha participado en distintas publicaciones con las editoriales Sial Pigmalion, Menades y Huso. Colabora escribiendo crítica literaria para medios culturales y coordina varios clubs de lectura en la ciudad de Madrid. Es columnista en el periódico de Hortaleza.

www.evalosada.com