En Campesinas. La historia de nuestras abuelas (Temporal, 2025) Joanna Kuciel-Frydryszak nos lleva de la mano a recorrer la historia de la vida de la Polonia rural de principios del siglo xx, dando voz a las verdaderas heroínas invisibles: las mujeres rurales.
© IRENE DE LA TORRE
Cuando oí hablar de este libro por primera vez me interesó enseguida y a la vez me planteé lo siguiente: Polonia está muy lejos, ¿me enganchará? ¿Me veré reflejada en sus historias? En uno de los actos de presentación del libro, donde participó la autora junto con su traductora, Teresa Benítez, ambas comentaron en varias ocasiones que, pese a que podamos pensar que la historia nos va a resultar ajena y remota, íbamos a ver muchas similitudes con nuestro pasado rural. Ahora, que lo acabo de terminar, puedo afirmar que estaban plenamente en lo cierto. Es un libro universal porque conecta con emociones, con la vibración de una época de la historia y con una atmósfera rural que es común a muchos países, pero ante todo es un libro común a todo un universo: el de la mujer.
Joanna Kuciel-Frydryszak (nacida en Breslavia) nos adentra en las diferentes anécdotas y relatos con una maestría desbordada, hace una excelente división por temáticas y entremezcla cartas, testimonios y registros. Aunque esa mezcla pueda parecer desordenada, la autora sabe hilarlo y entretejerlo todo con mucha agudeza, casi como si estuviéramos viendo la proyección de un documental. De esta forma, a lo largo de las páginas pasamos por capítulos centrados en el trabajo en el campo, en las enfermedades, en la educación, en el ansia de progreso, en los matrimonios pactados o en la emigración y el éxodo hacia las ciudades (para «Olvidarse de los pies descalzos. Sobre todo, de los pies descalzos»).

Publica Temporal, sello con sede en Barcelona
Al mismo tiempo, Joanna opta por narrar sobre estos temas desde la visión femenina y, por desgracia, abundan infinidad de abusos. «Todas las mujeres son esclavas, y tú no serás la excepción». Esta misma frase condensa y rinde cuenta de lo sometidas que estaban las mujeres de la época al sistema patriarcal. El hecho de registrar estas situaciones mediante la labor de documentación —ese de dónde venimos— es lo más preciado que nos deja Joanna en esta obra, y algo que nos permite valorar dónde estamos las mujeres en la actualidad. En definitiva, estos testimonios nos permiten echar la vista atrás y agradecer a estas heroínas silenciosas —como aparecen descritas en el propio libro— por todo lo que tenemos ahora, aunque todavía haya mucho recorrido hacia la igualdad. Lo importante es dejar huella: no olvidar para no repetir. «Han tenido que pasar cuatro generaciones para que las mujeres de mi familia encontremos un lugar donde ser felices».
A pesar de que la infinidad de datos y de testimonios en un principio podría parecer una mera transcripción o registro, a lo largo de todo el libro vemos la voz de la autora, vemos a Joanna: su mirada y su delicadeza al contarlo. El estilo destaca por su sencillez y perspectiva, pero más allá del hecho del cómo cuenta la historia —que es de una enorme belleza— lo más destacado es que se atreve a contarla. La autora hace un retrato sincero pasando por partes más controvertidas de la historia, sin censuras y sin tapujos, y es esa valentía lo que hace que el libro cobre una fuerza incalculable, regalándonos a su vez frases tan potentes como estas: «¿Preguntar por la felicidad de nuestras abuelas no es apuntar demasiado alto?» o «El sabor del hambre es difícil de olvidar, nunca cambia, puede esconderse bajo otros nombres, pero seguirá siendo el mismo: el sabor indeseado de la pobreza, al que uno no quiere volver por nada del mundo». La dureza de los testimonios de abusos y embarazos no deseados, que hacía que a las mujeres les diera vergüenza contarlos, convierte en oro las declaraciones.
Campesinas ha tenido un enorme éxito en Polonia, y no es para menos.
Joanna da buena cuenta de su profesión de periodista y documentalista, y la magnífica traducción de Teresa Benítez —que hace que el texto parezca escrito directamente en un bello español, algo que define la calidad de una traducción— y hermosas ilustraciones de La madriguera, al cuidado de Paula Bonet, nos hacen sentir a las mujeres muy cerca. Y no es casualidad que Teresa Benítez haya sido su traductora, puesto que ella misma tiene formación de periodista y fue ella quien se fijó en esta estupenda obra y se la propuso publicar en su traducción a la editorial Temporal. En palabras de Teresa: «Me gustó no solo por el tema, sino también por el enfoque periodístico de Joanna: esa manera de construir un reportaje coral, en la que los polacos son auténticos maestros, con el que consigue elaborar un mosaico de la realidad que investiga. Es fascinante cómo Joanna va hilando cada historia hasta que, al final, el lector piensa: “vale, ahora lo entiendo todo”».
Campesinas ha tenido un enorme éxito en Polonia, y no es para menos. En el acto de presentación la autora contó la cantidad de mujeres polacas que se le han acercado, dándole las gracias, llorando, y cómo ella simplemente las ha escuchado. «No podía hacer nada más». Estas anécdotas y vidas de familias y mujeres rurales corrían el riesgo de ser olvidadas. Joanna Kuciel-Frydryszak ya ha hecho la labor de documentarlas. Nuestra labor ahora es leerla, disfrutarla, interiorizarla, recomendarla. Campesinas es un libro indispensable.
Campesinas. La historia de nuestras abuelas, Joanna Kuciel-Frydryszak, traducción de Teresa Ramírez, Temporal Casa Editora, octubre de 2025, 480 páginas, 24,90 euros.
Foto de portada, cortesía de Bartek Mazurek.
LA AUTORA

IRENE DE LA TORRE (Madrid, 1988) es licenciada en Traducción e Interpretación, escritora y traductora literaria de inglés, francés, neerlandés y catalán al castellano. Ha publicado sus relatos y poemas en varias revistas de literatura, como Quimera, Casapaís, Ceniza, Invernadero, De Revisor (Países Bajos) o Morlanda, así como en varias antologías, habiendo sido traducida al italiano, catalán y neerlandés. Ha publicado traducciones de poesía y narrativa tanto en revistas literarias como en varias editoriales, como Navona, Editorial GG, Lengua de Trapo o Editorial Mapa, entre las que destaca la segunda traducción desde el neerlandés original de El diario de Anne Frank (Edaf, 2026), obra de la que también fue prologuista. Asimismo, redacta informes de lectura, tanto de originales como de literatura extranjera, para varias editoriales, y artículos para varios medios, y ha sido miembro del jurado de varios premios de traducción y de narrativa. Su primera colección de relatos, Crema solar, verá la luz en RIL editores en la primavera de 2026, tiene un poemario terminado y en la actualidad escribe su primera novela. Es socia de ACE traductores.



